Borrar la historia nos deja huérfanos.
Dictadura es una palabra y es imagen que no tiene nada que ver con nuestro pasado para los escolares de hoy y del futuro, que como los de mi generación también son huérfanos de un Chile que no los reconoce, que no habla para decir de dónde venimos, ni qué pasó con nuestros viejos.
La falta de un relato de Chile -ni siquiera relato coherente- es nuestra fuente de identidad.
Somos como O'higgins. Guachos, hoy wachiturros.
http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/01/25/alejandro-goic-creo-que-la-modificacion-del-termino-dictadura-no-fue-fruto-del-azar/
Wednesday, January 25, 2012
Borrar la historia nos deja huérfanos.
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Taco
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Monday, January 23, 2012
Correr
Nunca he corrido un maratón. Lo haré en abril, en la maratón de Santiago por primera vez y tengo miedo. Pocas veces he tenido miedo. Creo que nunca tengo miedo de nada. Pero hace unos días, con la mirada en el arco contrario de la cancha, me afirmé en el poste blanco del lado del marcador y estuve pensando en que no llegaba, en que es muy difícil, en mis derrotas, en que ya no estoy tan disciplinado, en que la vejez me ancla en la tierra, en que el polvo ovalado de cada vuelta es demasiado caluroso como para ser parte de una propaganda deportiva de esas que prometen gloria.
Y si ella existe, no la veo por acá cerca. Es un día de enero y el temor me acompaña como una sombra a cada vuelta, recordando que el dolor puede volver a aparecer. Dolor en las canillas con la periostitis, en la banda iliotibial de ambas rodillas, temor en la cabeza al recordar que las lesiones están ahí, como buitres que me comerán cuando no me pueda las piernas ni la cabeza.
Correr es un estado mental para los que se pueden las patas.
Estado mental de creer que estás en una final olímpica un lunes a las 11:30 en el Parque Forestal, en la Avenida Altamirano, en una caletera en Melipilla. Estado mental para seguir y no ver a los demás cómo te pasan por el lado, o para saber que te pasan, pero es porque es uno el que está detenido, o para saber que no son personas, sino viejos desafíos ataviados de colores, o que son gente como tú.
He tenido miedo los cuatro días que entrené, pero de a poco lo voy perdiendo en la medida en que el calor es menos importante, en que el cansancio es menos cansancio y en que con mi voluntad podría mover tanques. Así lo hice el año pasado cuando preparé mis primeros 21 kilómetros en la Maratón de Santiago en un plan perfecto hasta que el kilómetro 16 me metió una decena de pinchazos infames en las costillas, obligándome a salir a un costado, a apoyarme en un árbol, a ver cómo me pasaban esos y esas que había dejado atrás para volver a pasarlos y no alcanzarlos a todos.
Correr se trata de volver a lugares desconocidos e intentar volar por los pastos de mi Melipilla natal. Por eso corro y por eso tengo miedo, porque corro como un niño en busca de correr como grande.
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Taco
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Sunday, May 01, 2011
Como
Uso estos lentes
como
para ver algo
pero
como que
no veo na
Uso estos lentos
como
para tocar algo
pero
como que
no toco na
Uso estas latas
como
para comer
pero
como que
no como na
Uso estos lutos
como
para que pase algo
pero
como que
ya no pasa na
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Taco
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2:38 PM
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Tuesday, August 24, 2010
Entrevista a Chinoy para Tribuna Pública, edición de enero de 2009
Chinoy anticipa su concierto en Melipilla
“Cuando cantas cinco canciones, es como una cacha corta”
El músico revelación del 2008 se presentará en la ciudad el 31 de enero para apoyar el trabajo que realiza el Movimiento Pro Teatro Serrano. En esta entrevista anticipa su concierto, cuenta por qué conoce tanto la ciudad de los cuatro diablos, habla del éxito cosechado y explica la sensación que lo lleva a tocar tanto cada vez que se cuelga la guitarra.
Por Jorge Saavedra
De San Antonio a China. Hace pocos días Mauricio Castillo, el músico de 26 años proveniente de San Antonio y conocido como Chinoy, sabe que irá a China en una delegación nacional de artistas que viajarán al gigante asiático. Le provoca curiosidad, como un montón de cosas, como la vida misma, como haber sido reconocido artista revelación del 2008, como tocar por todo Chile el 2008, como el impacto que provoca entre los cientos de miles de personas que escuchan su música en el sitio en Internet donde rota sus temas.
Compuso el tema principal de la última película de Andrés Wood “La Buena Vida”, acaba de estar en el Homenaje a Salvador Allende, Rockódromo 2008, en la Segunda Cumbre del Rock Chileno en el Estadio Nacional, y sigue recibiendo el reconocimiento y admiración de músicos como Mauricio Redolés, Manuel García y de un Joe Vasconcellos que le dijo “Gracias por devolvernos la esperanza” en pleno escenario del ciclo “Rock Carnaza 2” realizado en Valparaíso.
A pocos días de presentarse en Melipilla, el 31 de enero en el mítico restaurant El Condor, donde también tocará el músico Dino Parra, Chinoy cuenta que recorrerá el grueso de su repertorio. “Voy a empezar a tocar nuevos temas, yo creo que los del disco, tengo que aprenderme bien esos temas, pero siempre saco a colación los temas aún más nuevos. ¿Y de los viejos? Yo creo que casi todos. A mí me pasa que de pronto, al séptimo tema, siento que estoy listo para veintiuno”, señala sobre su impulsividad sonora.
Un dato extraño de la presentación de Chinoy es que sabe perfectamente la historia que carga el restaurant El Cóndor. Esa que dice que tras una jornada de aquellas, Nicanor Parra y Pablo Neruda salieron del lugar con el olvido del hermano de Violeta de lo que había dejado al interior. Se trata del manuscrito de “Hojas de Parra”, que no recuperó hasta que se dio cuenta con su amigo Neruda de lo que había sucedido…pero en Cartagena!
¿Cómo conoces esa historia tan melipillana?
La leí en una revista antigua. Yo leía mucho antes, ahora no leo nada. Leo, pero no estudio como antes, antes le dedicaba tiempo, leía ciertas horas diarias, ahora debo leer una o dos horas diarias. Pesco libros y leo cosas chiquititas. Ahora estoy pegado con la poesía del colombiano Winston Morales. Esa es la poesía que me gustaría hacer, una poesía inmaterial, solamente fantasía y armar personajes, seres-normas que ocupen una espacialidad en la siquis, con estructuras míticas.
Hace un tiempo dijiste que venías a Melipilla a veces. ¿Cuál es tu relación con la ciudad?
A Melipilla iba a donde una tía, prima de mi abuelo, en realidad. Ella vivía cerca de la iglesia Santa Teresa, la que está cerca del estadio, por ahí había un prostíbulo me acuerdo. Allá íbamos.
¿Al prostíbulo?
No, con mi mamá cuando chico e iba a slaudar a un tío que vivía en la foresta. Después me acuerdo que fui a ver a Loquero (grupo argentino). Esa noche compartí un montón con el grupo.
El 2008 fue un año increíble. Te eligieron como una de las voces que renovó el canto chileno, has sido portada de suplementos nacionales de El Mercurio, fuiste elegido entre los personajes del año en el diario La Nación, tocas en todas partes, tu sitio web recibe miles de visitas y ahora te invitan a tocar hasta de China. ¿Cómo ves tú lo cosechado el 2008 ?
Ha sido de estar entre buenas cosas y malas cosas. Entre eso aparecen las realidades verdaderas y que cuando te hundes abajo te das cuenta que hay un poco de mentira, una especie de maña. Ahí uno se enfrenta con la verdad de que uno está de cierta manera iluminado en el bien y que la oscuridad es un lugar, como lo dice la ley física, sin luz, pero uno puede ir a la luz.
¿Anhelabas lo logrado?
Habían ciertas...quería que la gente conociera mi música. Eso uno lo mira bajo lo que uno va viviendo y lo que es la percepción de uno. A veces he estado tocando en el Teatro Oriente, pero siento ganas de estar acostado. Hay un agobio, como que se te va de las manos. Tiene que ver con que mi vida era más desordenada antes y no estaba acostumbrado a tener un orden, organizarme y que todo fuera más eficaz. Estaba leyendo que Los Beatles tocaban ocho horas en los primeros recitales en Alemania, después en Inglaterra tocaban cuatro horas, después les organizaban las tocatas y tocaban media hora. Y eso afecta a la energía que absorve el espíritu que canta, es una especie de músculo el cantar y cuando cantas harto estai a todo ritmo, pero cuando cantas cinco canciones, es como una cacha corta.
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Taco
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7:02 AM
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Tuesday, June 09, 2009
Otoño con una esquina rota
Son sus tiempos lo que me cautivan de usted Mario. No interprete mis palabras como un sarcasmo que cosquillee ni lejanamente su dignidad. Son sus tiempos los que me resultan lejanos e imposibles. No crea que estamos lejos de perder la primavera, que existe con mejores colores en su Montevideo. No se trata de eso. Es otoño y esto es un intento de conversación.
Apenas un cerrito y toda la ciudad se llama así. Cuanta generosidad hay en Montevideo, Mario. Son sus tiempos, su tranco, es la forma en que ata el cigarro. Es la cadencia en que las micros giran y la curva de su espalda cuando le dice a su hijo que no le puede enseñar la tabla del tres antes de irse a la escuela. Es la manera en que la picana se cuela en su presente, y la ira en que le doblamos la punta cuando lo escuchamos.
Si hubiera sido mi vecino lo habría ido a ver. Como estaba en Montevideo no pude y me quedé con carpinteros mueblistas, el zapatero, la señora de los dulces, el arreglador de bicicletas y mi amigo del kiosco. Pero sí lo conocí, y no sólo yo. Las niñas de mis ojos también. Siempre, respetuoso, puse su nombre y no disimulé su identidad como sí lo hice con Bécquer. Pero a ese lo han suplantado tantos que ya ni le debe importar. Chau número tres, le dije la primera vez que me dejó, tieso como un árbol que la seguiría observando toda la vida a la espera que volviera.
Y volvió. Por eso lo fui a ver y quise ser su pueblo. Quise a las todas, a las avellanedas, a las negras de pechos selváticos, ser uno más en ese fortín de civilidad, en esa promesa latinoamericana cumplida. Busqué lustrabotas, niñas, calles, bares, cualquier cosa con tal de vivir en el arrullo del sol clemente, de insuflar mi libidinoso ímpetu de esa costa eterna, suave, amarilla, morena.
Pero la estampa de Montevideo el viejo, lo guardaba en un arcano departamento que no pude ver desde ninguna de sus terrazas, por más que aguanté la lluvia y el viento. Lo olfatee y salí a buscarlo de contragolpe, de mediapunta, con cautela, de wing derecho y back forward, pero entre tanta monumentalidad nada. Hasta que lo hallé.
Estaba en todos lados, pero lo descubrí en la pausa cósmica del ciclista que mate en mano, le hace una finta a la galaxia y saluda con un “adió” al estacionador de autos que se queda más atrás, en esas calles que intentaba desgastar para seguir en la nebulosa montevideana. Nebulosa para la claridad chilena que padezco, llena de otros tiempos. Ni las sílabas guardan el mismo compás en su voz, en sus bellezas de infancia y en sus horrores primos de hombre grande, de presente futuro que viviremos a pesar de su optimismo taciturno.
En la comodidad del confort chileno viene ahora y nos mira para decir que se va. Desde un estante antiguo, nos indica como otros el camino fuego, huella, el no patrón, el sí mi amor, el golpeteo de la barriga y el bigote con suspensores en cadera que aguarda al jubilado con los ojos vivos.
Ojos que no cambiaron la rabia y la consternación, la letra impresa en donde las brujas del tirano y sus acólitos del ritmo ni siquiera buscaron un pedazo para secar el piso con su letra viva. Estaba en otro tiempo, en otra noción de patria, en otra pared contemplando con un amigo esa plaza que no puedo robarle. Me quedo con mis esquinas por remendar, con su sonrisa y su clase copada de lucha, con su invitación permanente a abolir la pesadumbre, que a pesar de su insistencia, siempre se le puede tirar el gran maleficio, aún cuando acudamos al viejo oficio, pues “para no sucumbir ante la tentación del precipicio, el mejor tratamiento es el fornicio”.
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Taco
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Sunday, January 11, 2009
A while
Las noches de domingo nunca han sido particularmente deliciosas. No es que uno pueda evitar pensar en el otro día, en la pesadumbre que acarrea eso que simplemente es la vida diaria, pero que por un rato llamado sábado y un poco del séptimo parece ser como una vida de marcianos. Los días domingo salir del diario a las 2 de la mañana en un Valparaíso vacío, oscuro, con perros correteando lo que sea; domingo de terminal y calles barridas por la grasa y acariciadas por envoltorios de otros que ya se fueron; domingo de ausencia en la noche del verano chileno.
El año parece que terminó y el continuo en que se deslizaban los días me han hecho marcar el inicio del 2009 por un decreto mental y por fuegos que explotan en la cabeza diaria. Todo es continuo, el noticiero "24 horas" transmitirá las 24 horas. Semejanto gasto carece de cualquier sentido esperanzador. Para qué semejante violación cerebral, para qué esa obviedad inquebrantable. ¿De qué sirve saber que en Gaza muere uno tras otro, a veces de a lote? Es realmente duro saber que uno no puede hacer nada. Y es más duro que casi nadie haga nada, y que eso sea normal, 24 horas de información mediante.
El continuo que ha terminado por concentración de fuerzas y por la obligatoriedad sana del círculo que demarca su rodar, revela en sus alegrías iniciales las penas con las que no se descansan. Las penas que son más penas cuando acaban con el aliento personal, ese que una vez subía como jardín de ninfas en el pestañeo, en el teclado, en el movimiento, son el voy de mi 2009.
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Taco
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7:26 PM
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Thursday, September 11, 2008
Paris can be anywhere
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